Cuando un sentimiento se convierte en todo, o en nada.

Por Cristiam Segura.

El fútbol generalmente posee muchas cosas importantes e interesantes que generan una reacción en el inconsciente del aficionado, generalmente hay 3 sentimientos muy marcados que se suscitan; el enojo, la alegría y la tristeza.


En cada país la Liga local mueve muchas pasiones, sin embargo, cuando la que va en acción es la selección nacional, la historia se debe de contar con otro tipo de lenguaje, a otro ritmo y totalmente en otro sentimiento.


En Costa Rica no es la excepción, vivimos en un país futbolero, en dónde las funciones se detienen cuando salta a la cancha el combinado nacional, en dónde en las escuelas los niños visten de rojo, en los comercios el uniforme se modifica por una camiseta de la selección y en dónde el día transcurre de manera distinta.

Y es que si, cuando 'La Sele' juega, el país vive de manera inusual, eso sí, el sentimiento que se vive hoy en día es muy diferente a los anteriormente conocidos.

En vísperas del mundial de Sudáfrica 2010, los ticos vivieron una situación similar, no obstante, el contexto y el sentimiento colectivo era muy diferente. A Costa Rica se le había apagado la ilusión, aquel gol de Jonathan Bornstein al minuto 90 que impedía la clasificación directa se había llevado "en banda" la ilusión de un país entero, esto provocó que Uruguay llevara la ventaja desde lo anímico en ese repechaje tan difícil de recordar.


Hoy la historia es distinta, una selección que parecía muerta, revivió; algunos futbolistas que tenían pinta de villanos, están a las puertas de entrar a las gloriosas páginas de los libros de la historia, para ascender como héroes al Olimpo.

Nueva Zelanda es la siguiente y última parada, es un todo o nada que revuelve el estómago y aumenta la ansiedad en todos los que de una u otra forma han estado pendientes y apoyando en el camino.



Hace unos meses parecía imposible, pero ahora es posible hacer aún más grande la leyenda de los Navas, los Ruiz, los Borges, los Tejeda, los Waston, los Campbell, los Oviedo, los Matarrita, los Duarte y muchos más. Pero ojo, no aparecerán los mismos apellidos que hace 8 años, ahora podríamos presenciar el ascenso a los lugares de honor a los Vargas, los Mora, los Aguilera, los Contreras, los Bennett, los Chacón, los Cruz, los Fuller, los Venegas, los Martínez, los Calvo y muchos otros.

Estos apellidos que, si ocurre lo más esperado por tantos miles, miles y miles de ticos, serán apellidos que recordaremos por mucho tiempo y que su acto trascenderá a través de las generaciones, junto a los Marchena, los Jara, los Cayasso, los Montero, los Conejo, los Flores, los Medford, los Solís, los Wanchope, los López, los Centeno, los Fonseca y así, afortunadamente para bien de nuestra historia, podría continuar con muchos grandes apellidos más.


Todo o nada, la gloria o la penumbra... ¡Tenemos fe!




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